LA NOCHE REVOLUCIONARIA

Foto: Frogs

Por Noe Mirel Gómez Santiago

Eran ya seis días de constante actividad de aquel bloqueo en la autopista en Nochixtlán, la nula respuesta del gobierno a nuestras demandas empezaba a pesar en el ánimo de mis camaradas que ya cualquier cosa los irritaba. Sentía la responsabilidad de no dejar que esa llama que habíamos encendido juntos hacía ya seis días no se extinguiera.

Íbamos de aquí para allá en los cuatro puntos bloqueados, coordinando y apoyando a los compas en las tareas, de pronto alguien que me acompañaba me dice que un incidente había ocurrido cerca del panteón y que era urgente acudir, eran quizás las 3 de la tarde o un poco mas no lo sé, en aquellos días lo último que ves es el reloj.

Lo cierto es que cuando llegamos estaban dos jovencitos sin camisa, llenos de polvo, atados y espantados, me acerque a ver que estaba pasando dirigiéndome hacia ellos, cuando de pronto intervienen dos camaradas señalando que estaban grabando con uno de esos aparatejos que se usan hoy​ en día. “Deben ser castigados por tal atrevimiento” gritaba una multitud ofendida por el incidente.

La verdad nunca había sentido tanto miedo de tomar una decisión y más aun con la presión y la euforia de la gente, por un lado los nuestros se sentían agredidos y ofendidos y había razón pues les preocupaba su seguridad mientras que  por la otra parte dos jovencitos que su atrevimiento e irresponsabilidad los había llevado estar en tal situación.

Sin embargo no lo dudé ni mínimamente, les pedí que destruyeran toda evidencia que comprometiera a mis compañeros y no acepte de ninguna manera se castigara a estos jovencitos que por cierto nunca supe sus nombres, mi decisión se tomó con desagrado para muchos de los ahí presentes y mirándome como queriendo evidenciar mi debilidad y mi miedo me dijeron que esa decisión sería la causa de que tal vez se retiraran un gran número de los que ahí estaban, alce mi rostro y con determinación sostuve mi palabra diciendo que yo nunca haría derramar una gota de violencia sobre mi propia gente, notablemente molestos se volvieron a sus campamentos y después de varios minutos una multitud se retiraba en sus vehículos.

Ahora mi situación era peor, ahora estaba más preocupado, tenía más miedo; “¿qué le voy a decir al resto de los camaradas?” pensé, mientras me miraban, sintiéndome  responsable de lo sucedido, pero nuestra lucha no es así, ni la iba a ensuciar; eso pensaba en silencio. Momentos después nuestro bloqueo lucía débil y con poca gente, todos se preguntaban que paso y alcanzaba  escuchar los  murmullos de que se había tomado una decisión, seguí caminando hacia donde estaba el grupo de compañeros que me habían cobijado todo este tiempo como uno de los suyos, conforme avanzaba sentía como las miradas caían como plomo sobre mí.

Al fin llegue y trate de poner mi mejor sonrisa como si no hubiera pasado nada, y así fue nadie dijo nada. Poco a poco la tarde avanzó y empezó a oscurecer; el grupo lo asimiló y las muestras de respaldo y apoyo se hicieron notar… “animo líder!!!, hiciste lo correcto!!!, no te preocupes no pasa nada ya mañana vendrán otros pueblos a engrosar más nuestras filas, no te preocupes.” Así otros más me daban ánimo mientras me invitaban un vaso de café, alguien llegó con la guitarra, otro con un marrazo de mezcal, sobre la llanta de tractor el trovador empieza a entonar canciones revolucionarias mientras que una “Adelita” me sirvió una copita de Tobalá, creo que tienen razón pensé, no es para tanto mañana es domingo  mis hijos y esposa vendrán de tan lejos para visitarme y no me pueden ver así, es día del padre!!!

Así que me uní a la alegría de los pocos que ahí quedamos esa noche, cantamos y bailamos a la luz de la luna y la fogata de llantas humeantes; reímos como nunca, que hasta lanzamos unos cohetones de alegría, las bazookas de cochetes hacían que los cohetones llegaran tan lejos como queríamos que llegará nuestra lucha.

Como en la época de la revolución todo fue alegría y tranquilidad esa noche hasta que uno a uno fue buscando donde resguardarse del frio y el sereno del amanecer, “hey amigo” escuche a alguien que dormía cerca de donde yo aún estaba sentado junto a la fogata, “será mejor que duermas, no lo has hecho todos estos días y mañana hay que festejarnos je je” sonrío, uno de mis allegados me dijo que tenía razón y que además será domingo. Algo me hizo sentir cansancio esa noche que decidí hacerles caso y me fui a dormir esperando a que llegara nuevamente la luz del día y reorganizar nuestra actividad.

Era el domingo a las 5:30 de la mañana quizá, alguien me mueve y en voz baja me dice que despierte, que ya habían llegado señalándome la dirección de donde se alcanzaba a ver el resplandor de sus luces amenazantes en rojo y azul, me levante con decisión pensé que el día y la noche anterior  que pasamos eran el presagio de lo que entonces supe, la hora había llegado.

…continuara

 

Comentarios

Un comentario

  1. Camarada Mirel, maravillosa experiencia, así se construye la historia de los pueblos, de los grandes lideres. Saludos. Un fuerte abrazo. La lucha continua.

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